Este blog es un espacio para pensar, construir, deconstruir, analizar, meditar, cognocer, metacognocer, reflexionar, observar, interiorizar, exteriorizar, encarnar, criticar y trascender nuestros procesos de evaluación

jueves, 30 de septiembre de 2010

AJUSTES POSIBLES AL PROYECTO INSTITUCIONAL DE EVALUACIÓN


A continuación se exponen algunos puntos de análisis y reflexión que se pueden estudiar para mejorar y complementar el Proyecto Institucional de Evaluación de la Institución Educativa Gustavo Matamoros D’Costa.


Construir una escala de valoración institucional para la básica primaria.

No podemos olvidar que las características psicológicas y cognitivas de niños, preadolescentes, adolescentes, jóvenes y adultos son distintas en cada grupo y marcan unos ciclos propios con características diferentes que a la luz de la psicología evolutiva ameritan una adaptación en la escala de valoración institucional con la cual pretendemos medir  sus procesos de desarrollo y aprendizaje, buscando mayor claridad para el educando, pues en últimas es él quien debe tomar conciencia de su proceso formativo y tomar las acciones necesarias para la corrección de sus debilidades con ayuda de sus docentes y padres.


Rediseñar el plan de estudios, pensando en la posibilidad de disminuir el número de asignaturas.

Es una realidad que el plan de estudios de nuestros estudiantes desde la básica primaria hasta la media vocacional suele estar cargado de muchas asignaturas (más de 15 para la media vocacional, por ejemplo) hecho que ocasiona una gran descarga de información desarticulada que a veces lo único que ocasiona es un desgaste infructífero que no permite la apropiación, valoración y profundización del conocimiento y mucho menos el interés y amor por el mismo y que puede convertir las clases en espacios monótonos y desalentadores. Esta situación podría mejorar si se pensase la posibilidad de disminuir el número de asignaturas, teniendo en cuenta, la relación estrecha que pueden tener muchas de ellas (por ejemplo, la ética con la filosofía y la política) además del carácter formativo, no academicista de otras, como por ejemplo educación física, estética, religiosa, ética y tecnológica.


Revisar los procesos consecutivos de las áreas académicas (CN, CS, MA, LC).

Las cuatro áreas académicas, por ser consecutivas, necesitan una cuidadosa revisión de sus planes de estudio, que permitan verificar procesos adecuados y eficientes en pro de una formación científica y humana, acorde a los estándares propuestos por el MEN, la SEM y el contexto y necesidades de nuestros educandos. Velando así por el desarrollo de unas competencias de alto nivel que permitan la estructuración de sus procesos lógicos, lingüísticos y humanísticos.


Definir con claridad y precisión el fin último de cada área.

Cuando no se tiene claro el objetivo último que persigue cada asignatura en su proceso formativo, se corre el riesgo de divagar por una serie de contenidos sin sentido y significado para el estudiante que no aportan en nada a su crecimiento, espiritual, físico, emocional, cognitivo y psicológico y que por tanto deviene en transmisión de información con un énfasis meramente repetitivo, por ello es de suma importancia analizar los objetivos y fines expuestos en los planes de estudio, en cada una de las asignaturas, así como el grado de concienciación que los docentes tienen sobre los mismos.




Enfocar la asignatura de Educación Artística hacia la Educación Estética.

La estética busca sensibilizar sobre la percepción y esencia de la belleza en general, con el fin de generar un estilo de vida caracterizado por lo virtuoso. La artística se centra en la formación de obras de arte.


Pensar la posibilidad de desarrollar jornadas de educación: estética, física, religiosa.

La producción estética, el ejercicio físico, la experiencia religiosa se está quedando reducidos a tiempos cronológicos muy cortos que no permiten la vivencia de dichas experiencias con la intensidad y fuerza necesarias para hacer de ellas momentos significativos. Por eso se piensa en la posibilidad de trabajar jornadas completas mensuales a cambio de la hora semanal que muchas veces no permiten la culminación de las actividades pedagógicas.


Discutir la posibilidad de que las asignaturas formativas no se reprueben (EA, EF, ET, ER)

¿Cuál es el sentido de las asignaturas formativas que pueden ocasionar su pérdida y por ende su desmotivación? Responder a esta pregunta debe llevar a pensar el papel que cumplen las asignaturas formativas dentro del plan de estudios y el currículo en general y la responsabilidad de docentes y estudiantes frente a ellas. Incluso replantear la forma de calificación de dichas asignaturas, por una valoración más cualitativa que permita descripciones claras y precisas de los procesos desarrollados por el educando en dichas áreas. Pensar también la posibilidad de que su valoración sea semestral.



Construir el plan de estímulos para estudiantes sobresalientes.

Desde hace muchos años rige tácitamente al interior de nuestras instituciones educativas un sistema caracterizado por el castigo y la represión, no por el estímulo y la prevención. Tenemos muy claro que se debe hacer si un alumno incumple las normas, no pasa lo mismo si la situación es contraria, es decir, si el alumno cumple con su deber. Somos muy buenos para castigar pero nos falta creatividad a la hora de estimular. Es importante construir y dar a conocer todo un plan de estímulos que motiven a los estudiantes a realizar sus deberes con esmero y dedicación.


La misma maestra en el transcurso de 1º -3º.

Los niños en esta etapa trabajan a un ritmo afectivo, su maestra es a la vez figura materna y por lo tanto conservar su presencia durante dos o tres años podría ayudar a fortalecer los procesos formativos, no sólo a nivel cognitivo, sino también a nivel comportamental, es decir, de hábitos y en general de costumbres sanas que le ayuden a futuro acoplarse de la mejor manera a la sociedad.


Reprobar el año solo en secundaria.

Los primeros años de formación de un ser humano debe ser una etapa enfocada a generar amor por el saber, admiración hacia la realidad, curiosidad por lo desconocido, y no frustración, miedo, ignorancia o incapacidad, que pueden ser los sentimientos generados cuando a un niño de tan corta edad y sin suficiente conciencia de la realidad se le comunica que ha fracasado, es decir, perdido el año.


Filosofía, psicología y ética desde grado 7°
A partir de grado 7° surgen los problemas existenciales del yo y la sexualidad. En estos grados se debería brindar áreas como Filosofía, Ética, y Psicología, enfocadas a tratar los temas de la existencia, del yo, de las emociones y de la sexualidad, tan propios de la vida humana y que según como se asimilen y se manejen marcarán el éxito del proyecto de vida en general.


Dar mayor participación a los estudiantes de grado 10° y 11° en la discusión y toma de las decisiones institucionales.

Los estudiantes de 10º y 11º son los “niños grandes” de nuestra institución, ellos quieren tomar sus propias decisiones, opinar, sentirse adultos, liderar, criticar, cambiar el mundo. Sería interesante invitarlos a los diferentes consejos de nuestra institución: académico, evaluación y promoción, directivo. Hacerlos sentir líderes, delegarles responsabilidades, permitirles tomar decisiones, exponerlas y argumentarlas. Semestralizar su horario académico y brindarles la posibilidad de matricular y escoger sus asignaturas. En general, hacerlos sentir dueños y partícipes de la Institución.


Formar masa crítica.

Las anteriores propuestas, y muchas más que pueden surgir a partir de las necesidades de nuestro contexto, solo pueden consolidarse si un grupo de la comunidad educativa (docentes, estudiantes, padres de familia, directivos) se reúne en torno a la reflexión, análisis e investigación que permitan el estudio de las diferentes problemáticas en pro de posibles soluciones que mejoren los procesos formativos de desarrollo humano. La formación se da entre pares, verdaderos profesionales de la educación, partiendo de problemas reales, convertidos en procesos investigativos que lleven a la búsqueda de soluciones.


Realizar un proyecto de cultura institucional

La evaluación es un proyecto humano de cultura institucional que debe generar cambios en todo sentido: percepciones, acciones, hábitos, costumbres, comportamientos, trato; en todos los agentes educativos: estudiantes, profesores, directivos, padres de familia, exalumnos; que permita el reflejar una cultura de la calidad enraizada en lo humano y que tiene como único objetivo potenciar el desarrollo personal, en un ambiente de igualdad y enraizado en los valores de la justicia y la felicidad para generar así estados de bien-estar.

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